MARCO LEGAL DE LA MTC EN ESPAÑA

Cun Guan Chi (1994), El pulso de la vida, Dpto. Legal T-240/94 No. 1

 

1. INTRODUCCIÓN

Con carácter general podríamos definir a la medicina como aquella disciplina encaminada a conseguir el bienestar social y más concretamente a preservar la salud del ser humano. Así podríamos decir que es el hombre, el individuo, el objeto de la medicina, y sin ciertos aspectos de tal actividad el hombre sólo aparece como punto final y receptor del resultado de un largo proceso (investigación, experimentación, etc.), la actuación de los que ejercen la medicina es aquella que directamente recae sobre el cuerpo humano (diagnosis, reconocimientos, tratamiento terapéutico, etc.) por todo ello, siendo tan relevante su propio objeto material, no podía escapar a una regulación legal. Y ello independientemente de que la medicina ejercida se denomine “occidental” o “tradicional china” o de cualquier otra forma. Y también el margen de que una haya utilizado un punto de partida empírico basado en el acervo cultural china o la otra haya utilizado el razonamiento cartesiano propio de la medicina occidental.

La ley entendida en el sentido abstracto, recoge, para su regulación, aquellos aspectos de la vida social que tiene una cierta relevancia, de tal manera que si a nadie escapa la necesidad de reglamentación de la propiedad, el matrimonio, el contracto o la sucesión mortis acusa, habremos de ratificar que por su importancia, la actividad médica en sí o englobadas en instituciones más amplias y las consecuencias que de ella se derivan han de ser necesariamente objeto de regulación legal.

La Medicina Tradicional China (MTC), como manifestación singular de esa MEDICINA, en general y en mayúsculas, no escapa a esa regulación legal. De hecho en la República Popular China, país originario de la medicina objeto de nuestro estudio, existe una basta regulación sobre su enseñanza y práctica.

Nuestro objetivo va a ser tratar de “descubrir” el marco legal en que esta Medicina puede desenvolverse en nuestro país. País que culturalmente es hostil hacía unas prácticas médicas que para nada entronca, sino en su fin último, con las que él mismo practica, y que se ha heredado de una tradición propia.

Esta herencia propia ha marcado el tratamiento jurídico, que nuestro  estado ha dado a la práctica de las actividades médicas. Se trata de un tratamiento jurídico basado en el monopolio de las actividades médicas en una pluralidad de profesiones médicas completamente regladas. Esta es así, hasta el punto que la propia Real Academia de la Lengua Española define al “médico” como aquel que se halla legalmente autorizado para procesar o ejercer la medicina.

Pero es que hay más. Este ánimo regulador ha llegado a querer contemplar todas y cada una de las manifestaciones de la actividad del médico y resto de profesiones sanitarias. Así surge el concepto de especialidades médicas y aparece, como veremos, una regulación minuciosa sobre cuántas son y más puede llegarse hasta ellas.

Es pues en este campo jurídico, que podríamos denominar Derecho Médico, en el que debernos buscar el marco legal sobre el que puede desenvolverse a la Medicina Tradicional China. Pero no adelantemos acontecimientos y veamos como puede España, en 1993, enseñarse y practicarse la Medicina tradicional China.

 

II. QUE SE ENTIENDE POR MEDICINA TRADICIONAL CHINA

Evidentemente no se trata aquí de realizar un análisis teórico sobre el concepto y el contenido de la MTC. Ahora bien, el jurista, cuando legisla, interpreta o estudia un determinado tema, debe partir siempre de un concepto básico que recoja los elementos que lo definen. Cuando menos, el establecer dicho concepto, nos servirá para diferenciar, la institución que estamos estudiando, de instituciones afines o semejantes.

Ello, en nuestro caso, es todavía más importante si tenemos en cuenta que en el mundo occidental se ha intentado desde siempre considerar la MTC, como una modalidad médica de la medicina occidental. Y tal confusión, como veremos a lo largo de la presente ponencia, consecuencias gravísimas, como pretender llevar a la cárcel a un señor que este practicando la acupuntura. Que como ustedes conocen la MTC, saben que al igual la occidental, responde a la voluntad de ponerse al servicio del individuo para mantener su salud suponiendo enfermedades o ----- cuando ésta se ------ aquí acaban las similitudes de ambas.

La Medicina se basa en un sistema de diagnóstico que permite el tratamiento individualizado de cada paciente. Dicho diagnóstico viene repetido varias ---- la evolución patológica --- de la enfermedad. El tratamiento, basado en este tipo de diagnóstico, se niega a la ----- y se va modificando a la vez que evoluciona la enfermedad; a la vez que, utiliza--- de técnicas e instrumentos----son propios y ---- y que no se asemejan a---- otro tipo de medicina. Los tratamientos terapéuticos -------- que ---- la acupuntura, la terapia, los masajes, la --- y una compleja ---- en toda serie de ---- sobre la higiene de vida.

----, así entendía, se ---- en nuestro mundo occidental dentro de las mas llamadas “medicinas alternativas”. Término ---- sustituir por el de “medicinas no convencionales”, ---- no se trata de constituir,….. sino un ------ puestos que éstas, aunque perfectamente diferenciales--- siempre se contraponen… conocemos como “ciencia médica occidental”.

 

III-1 MARCO LEGAL DE LA ENSEÑANZA DE LA MTC


III.1.1. Enseñanza reglada u oficial

Antes de entrar en el análisis del tratamiento legal de la práctica de la MTC, es preciso tener en cuenta si existe legislación que contempla la formación y capacitación profesional para su ejercicio.

Examinada la legislación española al respecto vemos que no contempla la enseñanza oficial de ningún estudio relacionado con la MTC. Por ello, tampoco encontraremos regulación alguna que nos hable de la obtención de título oficial de especialista en MTC. El mismo Ministerio de Educación y Ciencia, cuando se le pregunta al respecto literalmente: “Actualmente no existe en España estudios oficiales ni titulación oficial alguna relativa a la Medicina Tradicional China. Por ello, el titulo de Medicina Tradicional China no podría ser homologado a ninguna titulación oficial española”.

El Decreto de 7 de julio de 1944 del Ministerio de Educación y Ciencia sobre Ordenación General de las Facultades de Medicina, la enseñanza de las ciencias médica.

Con posteridad a dicho Decreto, la Ley de Reforma Universitaria, y demás legislación sobre universidades, permitió que cada universidad fije, con sus criterios amplios, las enseñanzas que imparte. Ello ha posibilitado que alguna Facultad de Medicina haya desarrollado estudios sobre determinadas especialidades de la MTC. Ahora bien, dad la carencia de titulación oficial, dichos estudios no se encuentran reglados y por lo tanto no difieren del resto de enseñanza no reglada que en España existe al respecto.


III. 2 ENSEÑANZA NO REGLADA

La ausencia de regulación sobre la capacidad profesional de los que ejercen la MTC ha provocado que esta materia haya estado siempre en manos de Escuelas o Academias privadas. De ahí, la profusión de múltiples centros que expiden sus propios títulos, certificados, etc. El marco legal al que deben someterse este tipo de enseñanzas viene marcado en nuestro Estado por el Art. 27 de la Constitución que reconoce el Derecho a la Educación y a la Libertad de enseñanza. Posteriormente el Art. 149, 1,30ª del mismo cuerpo legal reserva al Estado competencia exclusiva para regular las condiciones de obtención, expedición y homologación de títulos académicos y profesionales, y normas básicas para el desarrollo del Derecho a la Educación. Ahora bien, nos encontramos con que el Estado no ha regulado nada sobre enseñanzas no incluidas en el régimen educativo común. Es decir, no ha creído conveniente establecer dichas normas básicas sobre esta materia. La única referencia legal hay que encontrarnos al respecto hay que buscarla en el Art. 46 de la Ley General de Educación de 4 agosto de 1970 que establece:

1.     “Son enseñanzas especializadas aquellas que, en razón de sus peculiaridades o características, no estén integradas en los niveles, ciclos y grados que constituyen el régimen común.

2.     Reglamentariamente se determinarán los requisitos para el acceso a estas enseñanzas, sus efectos y su conexión con el resto del Sistema Educativo. (…)”

Dicha reglamentación nunca llegó. Así hoy, a nivel Estatal, únicamente podemos predicar, de la MTC, su naturaleza jurídica como especialidad de la enseñanza. Pero no podemos atenernos a un marco legal más específico sobre el que plasmarse. En este sentido, las iniciativas que se han desarrollado en España en tono a la enseñanza es Medicina están huérfanas de toda legislación. O lo que es lo mismo, sus promotores tienen plena libertad para establecer dichos estudios como les plazca. Únicamente la responsabilidad, civil y penal, por posibles estafas, les alcanzará.

La Ley General de educación de 1970 se ha visto sustituida por la nueva Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre de Ordenación General del Sistema Educativo. Dicha Ley refiere su campo de aplicación únicamente al Sistema Educativo basado en enseñanzas regladas y tampoco se ocupa de las enseñanzas o estudios no reglados.

El tema es distinto si dicha iniciativa pretende desarrollarse dentro del marco de la Comunidad Autónoma Catalana. La Constitución contempla la posibilidad de que las Comunidades Autónomas asuman competencias para regular las enseñanzas no regladas. Ello, no obstante, únicamente la Comunidad Autónoma Catalana ha ejercitado dicha competencia, a través de lo establecido en el Art. 15 de su Estatuto de Autonomía. La necesidad de establecer una regulación-marco que ofrezca las garantías necesarias a los ciudadanos que pretendan asistir al gran número de Centros dedicados a impartir, una variedad también grande de enseñanzas que se desarrollan al margen del sistema educativo reglado, ha dado pie en Cataluña a dictar la Ley 7/1986, de 23 de mayo, de Ordenación de las Enseñanzas no regladas en el régimen educativo común y de creación del Instituto Catalán de Nuevas Profesiones.

Uno de los objetivos básicos de dicha Ley es el “impulsar, mediante el reconocimiento oportuno y las ayudas necesarias, las iniciativas que surjan en la sociedad, con el fin de:… formar jóvenes y adultos en las nuevas tecnologías y nuevos sistemas organizativos de trabajo”. En este sentido, desde la perspectiva de la MTC, pienso que esta Ley ofrece, dentro del ámbito de su aplicación, tres grandes ventajas:

1.     Establece unos principios básicos de “control de calidad” sobre los centros y el profesorado que impartan dichas enseñanzas, encaminados a exigir una idoneidad entre la preparación profesional de dichos centros y profesores, y las enseñanzas que pretenden impartir.

2.     Establece el marco legal adecuado a través del cual pueden emitirse “títulos” con reconocimiento oficial, en este caso el que ofrecería la misma Generalitat de Cataluña.

3.     Establece el marco legal adecuado a través del cual puedan reconocerse y reglarse unas profesiones, relacionadas todas ellas con al MTC y para nuestro Estado son nuevas.

Por medio, desde aquí me permito destacar dos cuestiones importantes:

1.     Respecto al conjunto de personas que pretendan desarrollar la enseñanza de MTC en Cataluña decir que disponen del marco legal adecuado para profesionalizar dicha enseñanza y por ende profesionalizar su práctica.

2.     Respecto a la Administración de la Generalitat de Cataluña, que el mismo marco le sirva para contemplar la MTC en toda su amplitud y especificidad, tanto desde el punto de vista de su enseñanza como  del establecimiento como nueva profesión.

 

III.2 MARCO LEGAL DE LA PRÁCTICA DE LA MTC EN ESPAÑA.
 

III.2.1. La MTC en al Constitución de 1978.

Entendemos que el reconocimiento constitucional de la MTC en España debe buscarse dentro del Derecho Fundamental a la salud que todos los ciudadanos tienen.

Establece el Art. 43 de nuestra constitución:

“1. Se reconoce el derecho a la protección de la salud.

2. Corresponde los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y a través de las prestaciones y servicios necesarios. La Ley establecerá los derechos y los deberes que todos tenemos en este punto.”

A nivel competencial los poderes públicos españoles se reparten entre el Estado y las Comunidades Autónomas, las facultades para intervenir y tutelar la sanidad española. Así, mientras el Estado tiene competencia exclusiva sobre las bases y la coordinación general de la sanidad (Art. 149.16ª Const.); las Comunidades Autónomas pueden asumir también competencias sobre sanidad e higiene (Art. 148.1.21ª Const.). El espíritu de la norma descansa en establecer un Sistema Nacional de Salud concebido como el conjunto de los servicios de salud de las distintas Comunidades Autónomas convenientemente coordinadas por el Estado.

Así pues, queda perfectamente reconocido y claro que todos los ciudadanos tenemos derecho a que senos proteja la salud utilizando para ello todos los medios que se encuentran a nuestro alcance. Es decir, también a través de los medios que nos proporciona la MTC. Es en este sentido que reclamamos la inclusión, dentro del Derecho Fundamental de la salud, del desarrollo de las diversas técnicas y prácticas que integran la MTC, todo ello como complemento de un conjunto de prácticas médicas propias del mundo occidental.

 

III. 2.2 La MTC en la Ley General de Sanidad (Ley 14/86 de 25 de abril)

El Estado Español ha desarrollado el referido precepto constitucional a través de la Ley General de Sanidad de 25 de abril de 1986. El principal objetivo que se fijo el legislador al abordar el proyecto de regular la Sanidad del país fue atajar un problema histórico: la inadaptación de las estructuras sanitarias a las necesidades de cada época. Hasta hoy, las respuestas públicas, al reto que en cada momento ha supuesto la atención a los problemas de salud de la colectividad, han sido siempre a la zaga de la evolución de las necesidades sin conseguir alcanzarlas.

La evolución histórica den enfoque que los poderes públicos dan a la sanidad colectiva va desde el dogma decimonónico de la autosuficiencia del individuo para atender sus problemas de salud, al crecimiento de un servicio de previsión dirigido al conjunto de ciudadanos tutelado por los diversos poderes públicos. Todo ello con el objetivo de conseguir ofrecer al ciudadano una mejor y eficaz respuesta a los problemas de salud que puedan plantearse. Con esta finalidad redacta el legislador la Ley que aquí traemos a comentarlo.

En este sentido debemos criticar negativamente la Ley General de Sanidad porque dichos objetivos no han sido conseguidos por que tras la lectura atenta de dicha Ley lo primero que a uno le viene a la mente es que el legislador ha olvidado, nuevamente, un conjunto de medicinas denominadas “alternativas”, que al igual que la denominada “medicina occidental” únicamente pretenden mantener y restablecer, cuando ello fuere preciso, el buen estado de salud del individuo.

La propia existencia de este Congreso Internacional de MTC evidencia que una vez más, el legislador va a la zaga de la realidad, sin alcanzarla. Y ello es más grave si tenemos en cuenta que en su constante preocupación por mantener y restablecer, cuando ello fuere preciso, el buen estado de salud del individuo.

La propia existencia de este Congreso Internacional de MTC evidencia que una vez más, el legislador va a la zaga de la realidad, sin alcanzarla. Y ello es más grave si tenemos en cuenta que en si constante preocupación por mantener y establecer su salud, el individuo utiliza la MTC y esas otras medicinas al igual que utiliza la medicina occidental. Y las utiliza cada día más. A nuestro modo de ver, el individuo ha conseguido lo que los poderes públicos ni siquiera se han planteado: la utilización complementaria del conjunto de medicinas.

Quizás deberíamos preguntarnos de que sirve un sistema de salud que reconoce a ésta al nivel de Derecho Fundamental individuo y colectivo, si ese mismo sistema, no solo no se encarga de fomentar, sino que además bloquea, paraliza y obstaculiza iniciativas que, como la MTC, van encaminadas a elevar el nivel de salud.

No obstante, nuestra visión debe ser constructiva, y la interpretación que debemos efectuar de la norma que comentamos, debe ser, como dice nuestro Código Civil, acorde a la “realidad social de tiempo en que ha de ser aplicada” (Art. 3 CC).

En este sentido reclamamos la atención sobre algunos preceptos de esta Ley que pasamos a comentar seguidamente, pues dan pie que al albor de los mismos, pueda desarrollarse, en nuestro país, la MTC:

1)     En el título preliminar se ratifica el alcance del derecho a la protección de la salud, desde una óptica genérica y sin limitaciones a unas u otras especialidades médicas. Al mismo tiempo ofrece la posibilidad de que las Comunidades Autónomas desarrollen normas complementarias. Este espíritu también lo encontramos en otros artículos de la Ley y entendemos permiten que desde el marco ofrecido por la Ley General de Sanidad pudiera desarrollarse una legislación específica para la MTC.

2)     Establecimiento de una serie de principios generales, fundamentalmente en el Capítulo Primero del Título primero, los cuales pueden aplicarse igualmente para la práctica de la medicina “occidental” como la MTC quizás el ejemplo más claro sea el Art. 6:

“Las actuaciones de las Administraciones Públicas Sanitarias estarán orientadas:

1.      A la promoción de la salud.

2.      A promover el interés individual, familiar y social por la edad mediante la adecuada educación sanitaria de la población.

3.      A garantizar que cuantas acciones sanitarias se desarrollen estén dirigidas a la prevención de las enfermedades y no sólo a la curación de las mismas.

4.      A garantizar la asistencia sanitaria en todos los casos de pérdida de salud.

5.      A promover las acciones necesarias para la rehabilitación funcional y reinserción social del paciente”.

3)     Muy importante para nosotros es el Título IV denominado “De las actividades sanitarias privadas” puesto que al no existir iniciativas públicas en MTC, todas las manifestaciones que de la misma encontramos pertenecen al campo de la iniciativa privada.

El Art. 88 encabeza el Título diciendo que “Se reconoce el derecho al ejercicio libre de las profesiones sanitarias,…”

Continúa el Art. 89 reconociendo la libertad de empresa en el sector sanitario, se hacen eco, así dichos artículos de una serie de derechos, fijados por nuestra Constitución en los Art. 35 y 38, y que van a permitir, a los profesionales de la MTC, desarrollar libremente su actividad.

4)     El Art. 90 permite a las Administraciones Públicas Sanitarias establecer conciertos para la prestación de servicios sanitarios con medios ajenos a ellas, es decir, con centros de iniciativa privada.

Reclamo la atención sobre este punto puesto que entiendo fija el marco legal para que la sanidad pública efectuara el reconocimiento oficial de la MTC. Este vendría a través de la incorporación de servicios médicos propios de la MTC y desarrollados por centros de iniciativa privada.

5)     El Art. 91 permitiría, igualmente, el que la Administración fomentara la Medicina Tradicional China, a través de ayudas y subvenciones económicas.

6)     También el Título VI de la Ley, denominado “De la docencia y la investigación” podría ser de aplicación directa sobre la MTC, en cuanto establece el marco legal adecuado para combinar el ejercicio de esta Medicina con la formación de los distintos profesionales, de ésta u otras medicinas.

 

III.2.3 La MTC y la Medicina Occidental (MO)

Tras verse como se enmarca la MTC en nuestra Norma Fundamental y observar su desarrollo en una Ley de Marco general como es la Ley General de Sanidad, éste debería ser el momento de analizar la legislación específica. Ello no es posible simplemente por que la misma no existe.

El motivo de titular este capítulo la MTC y la Medicina Occidental obedece a una razón fundamental: demostrar, desde el punto de vista jurídico, que la MTC no puede, ni debe incluirse como una especialidad médica de la MO tal como se pretende por parte de esta última.

Sin entrar en valoraciones críticas, ni científicas, ello tiene mucha importancia desde el punto de vista Jurídico. Tal como la propia Ley General de Sanidad prevé la defensa del Derecho a la Salud debe hacerse a través de la persecución del  intrusismo profesional y la mala práctica. Ahora bien, este principio que seguro suscribirían todos y cada uno de los profesionales que desarrollan la MTC, no puede utilizarse para fines corporativas. Debe utilizarse para proteger la MTC y la MO de intrusos y especialistas poco profesionales.

En ningún caso para proteger la MO de la MTC o viceversa. Y por supuesto, en ningún caso para realizar una defensa basada únicamente en intereses económicos. Y decimos esto por que hasta hoy ha sido así, cualquier iniciativa privada de MTC que no viniera avalada por la presencia de un médico en MO ha resultado atacada por considerarla un acto de intrusismo. En este capítulo pretendemos demostrar que este fundamento no tiene base legal. Y que el vacío legal existente no puede ser llenado colocando la MTC bajo el manto de la regulación legal de la MO.

La formación médica especializada, correspondiente s lo que denominamos MO, se rige actualmente por la Ley de 20 de julio de 1955, relativa a la enseñanza, título y ejercicio de las especialidades médicas. Dicha Ley se encuentra actualizada por el Real Decreto 127 de 11 de enero de 1984 que regula la obtención de títulos de especialidades médicas.

Tal como reconoce el Art. 1 referido Real Decreto “El título de Médico Especialista expedido por el Ministerio de Educación y Ciencia, (…), será obligatorio para utilizar, de modo expreso, la denominación de médico especialista, para ejercer la profesión con este carácter y para ocupar un puesto de trabajo en establecimientos o instituciones públicas o privadas con tal denominación. “La Ley de 20 de julio y el presente Real Decreto reservan al Licenciado en Medicina y al Médico especialista la práctica en exclusiva de los “actos médicos” que integran el conjunto de especialidades médicas.

El conjunto de especialidades médicas ha sido fijado por dicho Real Decreto y desarrollado posteriormente por el Ministerio de Sanidad y Consumo mediante una guía que las desarrolla. Del análisis de dicha normativa se desprende que el sistema seguido ha sido el de “numerus clausus”. Jurídicamente, esto significa que no puede proferirse la denominación de especialidad médica, de ninguna que no se vea reflejada en dicha guía. Por lo tanto, no puede utilizarse el término “acto médico” para referirnos a ninguna actuación que no se vea amparada por alguna de dichas especialidades.

De la comparación de las referidas listas, con la definición que hemos establecido en un principio de la MTC, y cuyo desarrollo Uds. conocen mucho mejor que yo, se desprende que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Es decir, ninguna de las técnicas o prácticas que integran la MTC pueden ser consideradas como “actos médicos” tal como los entiende la Legislación Española vigente. No conoce dicha Legislación, basada como hemos visto en un sistema de “numerus clausus”, ni de la acupuntura, ni de la moxibustión, ni de la fitoterapia, ni de la dietología, y mucho menos del Qingong.

Además, no existe legislación alguna, que restrinja la práctica de dichas técnicas de Medicina Tradicional China a la profesión médica. Buceando en nuestra compleja legislación, únicamente encontramos una norma, relativa a una medicina “no convencional” que reclama para la profesión médica su práctica en exclusiva. Se trata de la Orden de 23 de marzo de 1926, atribuida al Ministerio de la Gobernación y que dicta una serie de normas sobre el ejercicio de la profesión de Médicos Naturistas. Dicha norma establece, en uno de sus puntos que:

1º) Que la profesión de Naturistas, como rama especial de la Medicina, sólo puede ser ejercida por quien posea el título de Doctor o Licenciado en Medicina y Cirugía.

2º) Que en ningún caso pueden funcionar clínicas ni establecimientos dedicados a consultas y métodos sin estar dirigidos por un Doctor o Licenciado en Medicina”.

No encontramos ninguna norma que bien por aplicación directa, bien por interpretación analógica, permita inferir lo propio respecto a la MTC. Y como en nuestro ordenamiento jurídico viene informado por un principio General de Derecho que nos dice que lo que no esta prohibido, está permitido, podemos concluir que el empleo y ejercicio de MTC por quienes no ostente la cualidad de Médico es una práctica perfectamente legal y permitida en nuestro país.

Sentado esto huelga hacer comentario alguno acerca de la exigencia de que además la práctica de esta MTC fuera ejercida por un médico colegiado.
 

III.2.4 La Medicina Tradicional China en la jurisprudencia, tratamiento penal de la práctica de la MTC.

La presencia de la MTC en los tribunales de justicia ha venido ligada, desgraciadamente, siempre a procesos penales, fundamentalmente iniciados por el intrusismo profesional.

Lejos de las argumentaciones mantenidas por el presente ponente en estas páginas, la profesión médica colegial ha considerado que la MTC era una prolongación de la MO.

1.      Que las técnicas necesarias para la aplicación de aquella no eran sino un conjunto de actos médicos de una nueva especialidad de la medicina occidental. Ello ha llevado a que el ejercicio de la MTC ha tenido dos tratamientos diferenciados por parte de la Organización Médica Colegial: actos de que se trate vengan legalmente atribuidos a una profesión para cuyo ejercicio se requiera el hallarse en posesión del correspondiente título oficial.

2.      Que se dé una violación antijurídica de la norma legal o administrativa que reglamente la concesión y expedición de títulos que permitan el ejercicio de la actividad profesional de la MTC. Como también hemos visto, no existe regulación alguna al respecto. Ni existe regulación específica sobre títulos de especialistas en MTC, ni en la regulación de la formación del médico encontramos precepto alguno que permita así considerarla. También reconoce dicha sentencia: “… la acupuntura, como la medicina naturalista…, ni se enseñan las Facultades de Medicina ni se hallan comprendidas entre las especialidades médicas y para cuyo ejercicio no se requiere título alguno…”.

3.      Que el practicante de la MTC tenga conciencia de que efectivamente esta infringiendo los preceptos anteriormente establecidos. Circunstancias esta última de imposible producción en cuanto, si no existe la normativa, difícilmente pueda tenerse la consciencia de infringirla.

Así pues, sin producirse dichas condiciones el fallo no puede ser otro que la libre absolución de la MTC del delito de intrusismo.
 

IV LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA EN EL DERECHO COMUNITARIO

Al igual que hemos visto sucede en nuestro país, sucede en el Derecho Comunitario y en el Derecho Comparado de los países de la CEE. No existe una contemplación específica del fenómeno de la MTC.

No nos corresponde aquí tratar la regulación legal de esta medicina en cada uno de los países, por lo que nos limitaremos a ofrecer una breve panorámica sobre el tratamiento del Derecho Comunitario ofrece de las profesiones médicas.

El derecho originario hay que buscarlo en el derecho a la libre prestación de servicios. La base legal de la libre prestación de servicios respecto a las profesiones liberales y particularmente a las profesionales médicas están en el Art. 57 del Tratado de Roma de 25 de marzo de 1957 cuyo texto nos habla de cómo los estados miembros deberán facilitar a través de remoción de las diversas barreras internas, el acceso al libre ejercicio de las distintas profesiones liberales. El mismo precepto nos dice que: “En cuanto a las profesiones médicas y farmacéuticas, la progresiva supresión de las restricciones quedará subordinada a la coordinación de las condiciones exigidas para su ejercicio en los diferentes Estados miembros”.

La ejecución y desarrollo del anterior precepto del Tratado de Roma ha sido llevado a cabo a través de una serie de actos en relación a la libre circulación de los médicos, siempre utilizando el instrumento jurídico de la directiva comunitaria. Así podemos resaltar las siguientes:

-        Directivo 75/362/CEE, sobre reconocimiento mutuo de diplomas, certificados y otros títulos de médico y sobre medidas destinadas a facilitar el ejercicio efectivo del derecho de establecimiento y de libre prestación de servicios.

-       Directivo 75/363/CEE, sobre coordinación de disposiciones legislativas reglamentarias y administrativas referentes a las actividades del médico.

Junto con estos directivos se han dictado otra serie de revisiones y recomendaciones del Consejo encaminadas a la ordenación de las actividades médicas y paramédicas. (En el anexo de documentación adjuntamos lista completa de dicha normativa).

Observamos pues como se cumple la predicción efectuada en el encabezamiento del presente epígrafe. La no contemplación desde el punto de vista de regulación específica de la MTC. Y podríamos decir aún más, la no contemplación de otra medicina que la denominada occidental.

Pero esa cuestión que a simple vista puede parecer nefasta, entiendo que es positiva. Entiendo que el tratamiento legal de la MTC a nivel comunitario no puede estar representado por la legislación referente a actividades médicas y paramédicas. Y la razón es muy sencilla, cuando la CEE regula las actividades médicas y paramédicas esta pensando en medicina occidental. Y como hemos dicho ya antes, dicha medicina no tiene nada que ver con la MTC, salvo perseguir, como fin último el bienestar social y más concretamente preservar la salud del ser humano.

Así pues es preciso elaborar una legislación nueva que contemple cada no de las peculiaridades del  la MTC. Y dice legislación amparada en un deseo y obligación de protección de la salud deberá inspirarse en la tradición e historia propias de dicha medicina y no en la tradición e historia de las medicinas, que como la occidental, le son ajenas. Para ello la legislación actualmente vigente en la CEE sobre “protección de la salud”, también resulta insuficiente por estar pensada para casos y problemas muy específicos que nada tienen que ver con la MTC. (Ejem. Medidas de protección sanitaria aplicables en caso de emergencia radiológica).

Es necesario en la nueva Europa de Maastrich el establecer alguna directiva que contemple dicha realidad desde una perspectiva abierta y con vocación de reconocer a la MTC el papel que internacionalmente le corresponde.

ANEXO DOCUMENTAL

Se incluyen en el presente anexo los textos originales de aquella documentación que habiéndose citado en el texto de la ponencia, consideramos importante su consulta para la mayor comprensión de lo expuesto, y puede resultar difícil su hallazgo.

- Certificación del Ministerio de Educación y Ciencia sobre los Estudios de Medicina Tradicional China.

- Lista de especialidades médicas del Ministerio de Sanidad y Consumo.

- Sentencia del Tribunal Supremo de 5 de julio de 1992.

- Repertorio de legislación comunitaria vigente sobre actividades médicas, paramédicas y sobre protección de la salud.

REFERENCIAS LEGISLATIVAS

-        Tratado de Roma de 25 de marzo de 1957.

-        Conjunto de Legislación Comunitaria Vigente.

-        Constitución Española de 1978.

-        Ley 14/86 de 25 de abril, General de Sanidad.

-        Ley de 20 de julio de 1955 relativa a la enseñanza, titulo y ejercicio de las especialidades médicas.

-        RD 127/84 de 11 de enero que regula la obtención de los títulos de especialidades médicas.

-        Ley General de Educación de 4 de agosto de 1970.

-        Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre de Ordenación General del Sistema Educativo.

-        Estatuto de Cataluña de 1979.

-        Ley 7 de 1986 de 23 de mayo Comunidad Autónoma de Cataluña de Ordenación en el Régimen educativo común y de creación del Instituto Catalán de Nuevas Profesiones.

-        Decreto  de 7 de julio de 1944 sobre Ordenación General de las Facultades de Medicina.

-        Orden 23 de marzo de 1926 sobre Ejercicio de la Profesión de Médicos Naturistas.

-        Código Penal Español vigente.

RAMON FERRE

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

-        Col-legi Oficial de Metges de Barcelona (1991): Anuari 1991. Ed. Tesys. Barcelona.

-        Martínez, L. (1986): Derecho médico. Vol. I, II, III ed. Tecnos. Madrid.

-        SKOPALIK, C. MARMORI, F. (1993): Curso de Medicina Tradicional China Vol. I Ed. Edigraf. Amposta.

Máster de Medicina Tradicional China - Escola Universitària d'Infermeria Sant Joan de Déu